
8:50 p.m. 31 de Mayo 2003
Se suponía que ese día las magnolias de acero, reunidas en asamblea especial de estudio, no tenían nada que hacer fuera de los libros de Derecho Constitucional, pero el texto era particularmente aburrido y la situación de porcentaje de faltas particularmente jodida, por mas esperanzas que pudiésemos guardar, era obvio que no tendríamos derecho al exámen, Martínez Hernández y su particular fisononomía facial de bulldog a medio hambrear ni siquiera nos daba la posibilidad de rogar, y el numerito estaba ya bastante ensayado; el Barón se colgaría de su pierna derecha, yo de la izquierda, y Gustavo (monsieur Danglars) tan solo gritaría: Áaaaaandele licenciado, déjenos hacer exámen porfavorrrrrrrrrrrr.
Desafortunada coincidencia: Gustavo se gozaba (aunque la expresión de gozo en alguien de su calaña se limite a mover esos peculiares bigotillos a ritmo de estruendosas carcajadas, que para colmo de malas eran seguidas de un delicioso aliento a cebolla casi casi digerida), por no decir se burlaba presuntuosamente con motivo de su automóvil nuevo, un Ka de medio uso, que en verdad no valía tanto presumir del propietario. En fin, la mejor idea de la noche cayó del cielo cerca de las 9:30, el barón con su complejo de divinidad nos reveló la salida a tan horrible suplicio académico, un cartón de caguamas...
(8)Que alegría, cuando me dijeron (8),
(8)Vamos a pistearnos un cartón (8)
Dios dijo: hágase el cartón, y el cartón se hizo*
*canto de alegría surgido en la conquista de Creel, donde el vizconde fue despreciado por una cristiana hija de un abogado cocainómano corrupto, y lo peor de todo, reformado.
Para esas fechas, año con año se encuentra ya instalada la feria de Santa Rita, santa patrona de la ciuda´, y bueno, un trío de estudiantes borrachines buscando un pretexto para no estudiar no podían encontrar uno mejor: “busquemos gatitas en la feria”. Así que armados de valor, alcohol y con un muy alto porcentaje de hormonas en intensa actividad, comenzamos el viaje. Pero bien es sabido que con más de tres caguamas todo intento de ligar se torna en un acoso de dimensiones bestiales, aunque tal vez lo bestial sea la voz arrastrada, la baba colgada, y el nada estimulante llamado de apareamiento “shhh shhh mijaaa sabrosa reina”. Es triste comprobar la mentira del mito: por más gatas que sean, no se suben con tan solo abrir la puerta del carro.
Ante el fracaso del asalto a la feria, optamos por una salida alternativa, un ataque desesperado hacia la tres veces victoriosa hermana república de Aldama, convertidos mas que escuadrón de asalto, en una patética banda de piratería hambrienta de botín (si, cualquier botín) la noche no pintaba muy bien, cada vez más borrachos y menos divertidos, fue entonces cuando apareció la mirada del Barón, generalmente inútil pero avispada en esos casos donde la excitación nos llama ser sujetos activos de infracciones al bando de policía y buen gobierno...
Se suponía que ese día las magnolias de acero, reunidas en asamblea especial de estudio, no tenían nada que hacer fuera de los libros de Derecho Constitucional, pero el texto era particularmente aburrido y la situación de porcentaje de faltas particularmente jodida, por mas esperanzas que pudiésemos guardar, era obvio que no tendríamos derecho al exámen, Martínez Hernández y su particular fisononomía facial de bulldog a medio hambrear ni siquiera nos daba la posibilidad de rogar, y el numerito estaba ya bastante ensayado; el Barón se colgaría de su pierna derecha, yo de la izquierda, y Gustavo (monsieur Danglars) tan solo gritaría: Áaaaaandele licenciado, déjenos hacer exámen porfavorrrrrrrrrrrr.
Desafortunada coincidencia: Gustavo se gozaba (aunque la expresión de gozo en alguien de su calaña se limite a mover esos peculiares bigotillos a ritmo de estruendosas carcajadas, que para colmo de malas eran seguidas de un delicioso aliento a cebolla casi casi digerida), por no decir se burlaba presuntuosamente con motivo de su automóvil nuevo, un Ka de medio uso, que en verdad no valía tanto presumir del propietario. En fin, la mejor idea de la noche cayó del cielo cerca de las 9:30, el barón con su complejo de divinidad nos reveló la salida a tan horrible suplicio académico, un cartón de caguamas...
(8)Que alegría, cuando me dijeron (8),
(8)Vamos a pistearnos un cartón (8)
Dios dijo: hágase el cartón, y el cartón se hizo*
*canto de alegría surgido en la conquista de Creel, donde el vizconde fue despreciado por una cristiana hija de un abogado cocainómano corrupto, y lo peor de todo, reformado.
Para esas fechas, año con año se encuentra ya instalada la feria de Santa Rita, santa patrona de la ciuda´, y bueno, un trío de estudiantes borrachines buscando un pretexto para no estudiar no podían encontrar uno mejor: “busquemos gatitas en la feria”. Así que armados de valor, alcohol y con un muy alto porcentaje de hormonas en intensa actividad, comenzamos el viaje. Pero bien es sabido que con más de tres caguamas todo intento de ligar se torna en un acoso de dimensiones bestiales, aunque tal vez lo bestial sea la voz arrastrada, la baba colgada, y el nada estimulante llamado de apareamiento “shhh shhh mijaaa sabrosa reina”. Es triste comprobar la mentira del mito: por más gatas que sean, no se suben con tan solo abrir la puerta del carro.
Ante el fracaso del asalto a la feria, optamos por una salida alternativa, un ataque desesperado hacia la tres veces victoriosa hermana república de Aldama, convertidos mas que escuadrón de asalto, en una patética banda de piratería hambrienta de botín (si, cualquier botín) la noche no pintaba muy bien, cada vez más borrachos y menos divertidos, fue entonces cuando apareció la mirada del Barón, generalmente inútil pero avispada en esos casos donde la excitación nos llama ser sujetos activos de infracciones al bando de policía y buen gobierno...
Continuará...
jajjajajajajja¡!! la footoo està buenìsima¡¡!!! jajajjaa¡¡! mamaste.
ResponderEliminaroye¡! y a ver si ya te apareces por la escuela :P
ja ja ja ja ja ja !!!!
ResponderEliminarQue shuuuulozzz zalieron el la foto!!
ja jaj aj aj ja
jajajajajaj pinche puerco! os adoro cabron.
ResponderEliminarAunque la foto no me favorece debo admitir que es buena. Habrá que esperar la segunda entrega para ver la fidelidad del relato querido vizconde. Os abrazo
ResponderEliminarni madres, la segunda foto la edito yo, ya tengo el photoshop instalado :P
ResponderEliminarSaludines, por cierto... kakarotto se ve como siempre.
Gay.
:D
xDD interesante!
ResponderEliminarpuerco os extrañe esta mañana. en fin. ando en la mudanza. abrazos
ResponderEliminarJaaa maldito Kafé clarividente,os he extrañado todo el dìa...
ResponderEliminarque bueno que vivas en una casa mas grande, solo recuerda no morir de sobredosis antes de que os visite
ay puerco, siempre tanta vitamina C. checa el correo bestia. besitos con sobredosis. eso le dije a mi mama: "mama yo nunca doy un paso en falso, mas que atiborrarme de pastillas a lo wey" y se rió muy resignada.
ResponderEliminarJjeje de pana que la foto esta súper cómica.. Espero y estés súper chévere…!!!
ResponderEliminarjajaja escuadron de asalto? óralee.. no me quiero imaginar si me los encuentro a media noche.. y yo camino hacia mi casa.. uufff que terror!!
ResponderEliminar1 saludote!! en aldama!! en etsessoo sin marcatetsxtoss!