Tos, son las tres de la mañana, y esta maldita costumbre de fumar me tiene mas que jodido, no puedo dejarlo, nunca quise intentar, me levanto lentamente, me duelen los huesos de las piernas y la espalda, reniego un poco antes de prender el cigarro...algo murmuran desde el otro lado de la cama, suena tan lejano, no, no es lejano la palabra que mejor describe ese sonido, tal vez extraño sea mas adecuado, volteo aun medio adormecido y la imagen de una desconocida me recuerda las peripecias amatorias de la noche anterior, sonrío apenas un instante y me vuelvo a colgar una mala cara para empezar el día, media jornada antes de lo previsto.
El espejo, últimamente no tengo ganas de ver el espejo, hace años que le voy perdiendo el afecto al cada vez menos vanidoso reflejo, pero debo de afeitarme para no parecer uno de esos tipos solitarios con ganas de hacer nada, para no parecer uno de esos tipos solitarios sin ganas de hacer algo, vaya, para que no se note.
Tengo una barriga un poco mas pronunciada que hace 10 años, la barba mucho menos roja y los ojos mucho mas amarillos, mucho mas secos, podría decirse que todo yo estoy mas seco, de esa sequedad que te provoca una larga exposición solar, de esa que te pone la piel gris, el cabello verdoso y el aliento sabor mierda. De esa sequedad que te pone encima tanto año de fumar solo.
Tos, Tos, Tos, dejo el rastrillo de lado, ese pequeño punto de sangre es recurrente, nunca dejaré de cortarme justo en la manzana de adán, enciendo la música sin pensar que puedo molestar a la visita, sin pensar que tenía visita, otro sonido de disgusto desde el por lo general lado solo de la cama, bajo un poco el volumen y escucho algo así como un buenos días.
No respondo, no tengo ganas de hablar, ya casi nunca lo hago antes del trabajo...no tengo ganas de trabajar, tengo 20 años en donde mismo, dos cambios de escritorio y algunos mas de jefes sirvieron para dar un poco de variedad a la situación laboral, no tengo una secretaria que acosar, nadie sabe exactamente que hago o por que cobro, yo tampoco lo recuerdo, así que no creo que sea trascendental mi presencia, no iré.
Me recuesto en la cama, para fumarme otro cigarro...para perder otro día...