12 de febrero de 2008

just nice memories...


Los vestidores son nuevos, relucientes, han sido especialmente dispuestos para este año, esperan al equipo que no ha ganado un campeonato en treinta años, el clima es casi frío, hace viento... casi temblamos.
4 meses atrás...
Apenas podemos sostenernos, la prohibición fue tajante, no hay agua en dos horas y media, el descanso entre cada ejercicio consiste en correr cincuenta yardas a máxima velocidad, prohibido no vomitar…
El partido empieza a las siete de la tarde, apenas son las cuatro y sesenta uniformes oro y negro esperan en la puerta del vestidor, esperamos, en silencio, nadie lo dice pero todos estamos nerviosos, todos temblamos...el sonido del metal de los zapatos va raspando la cerámica nueva del piso, cada uno va tomando su lugar, cada uno nos vamos colocando nuestros amuletos, Jacobo pone la mascara polarizada nueva de su casco, Armando se persigna en el rincón de las regaderas, Gustavo se de de golpes contra la pared...la defensiva profunda ponemos las medias por encima de los zapatos, pintamos bajo nuestros ojos una línea negra...estamos listos, vendados, armados...golpeamos nuestros cascos, aplaudimos, gritamos, gritamos y aplaudimos al mismo tiempo...estamos listos...
1 mes atrás...
6 juegos ganados en línea, la defensiva parece no ceder ante los ataques de ninguno de los equipos de la liga, la ofensiva es ejemplar, la escuela llena las gradas cada noche de juego, hacen fiestas por cada partido ganado y el equipo se siente mejor que nunca...
Un grito de mando…rodillas al suelo, nos tomamos de la mano y rezamos, rezamos en voz muy alta, en sincronía...amén...nos levantamos de un solo movimiento, vamos tomando nuestros cascos y salimos del vestidor mas eufóricos que nunca, el estadio esta detrás de la facultad de ingeniería, es el ultimo partido, la final, el equipo de enfrente; castores de ingeniería, tienen un record de cuatro años sin perder un juego, ellos nos ganaron el único juego perdido esta temporada, no podemos perder, estamos listos...podemos tomar dos caminos para llegar al estadio, dar un pequeño rodeo o atravesar la mitad de su escuela...aún el juego no empieza y tenemos esa actitud que los perdedores ven en sus victimarios como “soberbia y prepotencia” así que no vacilamos en picar un poco el pleito, caminamos en dos columnas, tomados de una mano, en la otra sostenemos el casco, dos golpes de casco contra casco seguidos por un grito... nuestros “hermanos” (solo algún estudiante de derecho a quien se le imponga una filiación con alguien de ingeniería entenderá cuanto sarcasmo llevan esas comillas) constructores se van levantando cuando pasamos delante de ellos, nos lanzan toda clase de misil académico...no les vemos, sonreímos apenas, tenemos las miradas fijas en las luces del estadio, en el espacio vacio delante de nosotros...estamos listos…caminamos, gritamos...estamos listos.
Entramos al estadio, la gente de nuestras gradas se levanta, agitan banderas, llevan músicos, nos celebran, toda la escuela tiene penachos puestos y la cara pintada...están ebrios de alcohol...somos dos columnas que no se mueven, caminamos tranquilos, sonreímos mientras avanzamos hacia nuestra gente, sonreímos y tenemos la piel erizada… somos disciplina, calentamos al grito de una sola voz, somos un solo movimiento, movimientos instintivos, nadie piensa…sentimos…, el calentamiento termina...vamos contra la malla y la movemos como locos, gritamos con ellos, levantamos los brazos, estamos ebrios de adrenalina, podemos ganar... el otro lado del estadio esta sorprendido...nos miran... y callan...pueden perder...
El estadio se ha quedado en silencio, tan solo puedo ver las banderas agitarse justo enfrente de mi, escucho mi respiración mas fuerte que nunca, siento que el corazón romperá la protección de las hombreras...estamos en línea, listos para iniciar el juego, las banderas se agitan cada vez mas lento, no hay sonidos externos, el silbatazo nos empuja hacia adelante, corremos tan rápido como podemos, escucho el aliento de mis compañeros, sus pisadas sobre el césped, las mías, no hay ningún otro ruido, no hay ninguna otra persona, nos acercamos a los contrarios....un golpe seco seguido de una exclamación de dolor activa todo el sonido alrededor...Juego.


El final, estamos a dos minutos del silbatazo final y no vemos la forma de alcanzar esos tres puntos que nos separan del tiempo extra, no hemos podido anotar en lo que parece la última ofensiva del día, peor aún, del año, entregamos el balón, no tienen tiempo de ver por donde les han golpeado, apenas han recibido la patada y ya se ha marcado balón suelto…recuperamos en su yarda veinte…
El resto es el final de cualquier historia deportiva digna de película, ya saben, donde el equipo chico llega a la final contra el equipo mas odiado de la liga y logra ganar el campeonato en el ultimo minuto, ¿saben cual es al razón de que se sigan haciendo esas películas? Las historias que les dan origen son reales, se repiten cada noche en las ligas mas pequeñas de todas las ciudades del mundo, en todos los deportes, y no importa que tan común pueda ser ganar un campeonato, es una noche que no se olvidará, recordar esa día será volver a oler el pasto, el sudor de los uniformes, sentir el mismo nervio que antes de iniciar el juego, recordar hasta el más mínimo detalle…si no fuera así, no tendría esta sonrisa melancólica en este momento.