El frío le dolía hasta los huesos, levanto la solapa de su saco para protegerse del viento, puso las manos dentro de los bolsillos de su pantalón y encogió los hombros...pusó un pie afuera del bar, y caminó, caminó por las calles llenas de luces, con la cara metida en su bufanda, de donde respiraba de vuelta el dulce aliento que le había dejado el alcohol, caminó sonriendo,y cuando los momentos mas dulces volvían a su cabeza sacaba la mano derecha del bolsillo y la deslizaba en la pared...sonriendo, caminando.Recordó a la princesa de la boca de fresa, la que entre pastillas de colores convirtió su sonrisa hueca en "una especie de mueca" , y sonrió. Recordó también a a su muñeca, movió la cabeza como queriendo decir no, y de nuevo sonrió. Prendió un cigarrillo y siguió caminando. Recordó a sus hermanos de sangre, a sus hermanos de guerra, a sus padres.Se llevó el último camel a la boca y decidió apostar de nuevo. Y sonrió.