20 de mayo de 2007

Asalto a la Hermana República de Aldama...segunda parte

...Los señalamientos viales tienen esa extraña reacción hipnótica en un ebrio aburrido, pareciera que te gritan “descuélgame por favor”, que mas podríamos hacer entonces con tan hermosa colección en tan desolado pueblecito. La hermana República de Aldama hacia gala en sus tres calles pavimentadas de los nuevo letreros, un lindo catálogo de 5 posibles multas, desde tirar basura en la calle hasta el mas preciado y añorado de ellos; 5000 PESOS DE MULTA AL QUE SEA SORPRENDIDO CONDUCIENDO EN ESTADO DE EBRIEDAD.

El procedimiento era el siguiente: Gustavo dejaba encendido el automóvil justo debajo del letrero en turno, mientras el barón y yo corríamos hacia el poste, triste e impotente testigo de tan atroz actuar (ja), una vez bajo el poste, Gustavo nos alcanzaba y uníamos nuestras manos a modo de que sirvieran de apoyo al barón, quién pinzas cortadoras en mano hacia gala de su destreza diestra. Yo tomaba el letrero y de inmediato lo colocaba en el asiento trasero del automóvil, y una vez a salvo brindábamos por el éxito obtenido. Cuatro intentos consecutivos con éxito, faltaba el premio gordo, la culminación de la noche, el éxtasis de la ocasión, el puto letrerito del estado de ebriedad, sabíamos que a la postre causaría disputas internas por obtener su custodia, pero debíamos obtenerlo a como diera lugar.

Saben que es lo único que no me gusta de los asesinos en serie? Que siempre los atrapan por estupideces menores, evasión fiscal (deporte nacional por excelencia) o infracciones de tránsito. Pues así fue como las Magnolias de Acero fuimos detenidos ese día, como los grandes, por una estupidez. Aldama tiene calles muy angostas y poco transitadas, así que lo menos probable era ser detenidos por una infracción vial, sin embargo la emoción para obtener ese último señalamiento era tal que nos impidió tener precaución en los detalles, Gustavo se metió en sentido contrario...

La luz de las sirenas de policía se filtraban a través de mi botella de cerveza, que, en todo lo alto nos impediría decir que no bebíamos en el auto, pero era lo último que nos preocupaba, digo, ya conocíamos el monto de la multa por conducir en ese estado, el problema era el tamaño de los letreros, ocupaban gran parte del asiento trasero, apenas si había espacio para las cervezas, pensé rápido, “esconde unas cervezas, las necesitaremos mas adelante”. Abrí los compartimientos ocultos del auto y metí tantas cervezas como pude...la luz de la linterna de mano nos encandiló de repente, tres toques en el cristal del piloto, Gustavo bajó la ventanilla y comenzó la noche...


Oficial -A ver jóvenes, vienen tomando?
Gustavo
-Pues sí unas cervecitas nada más-
Barón
-Así es unas cervecitas nada más-
Vizconde
-...nada más. Ni una más que unas cervecitas, Nada más...de verdadcita que no...
Gustavo
-...
Vizconde
-...
Oficial
-...Ah muy bien, pues les pediré que bajen de la unidad para revisarla.

Nada podía ir bien de ahí en delante, nos bajamos del vehículo, el oficial encuentra los señalamientos y le hace señales al oficial que le esperaba en la camioneta, “son ellos pareja”, el oficial que apenas llegaba nos pidió que levantáramos las suelas de los zapatos, asentimos previa mirada de interrogación entre nosotros.

Hasta ese punto no sabíamos bien que pasaba, pero cuando el oficial nos informo que se habían encontrado huellas que correspondían a los zapatos del barón en la carretera, justo donde habían destruido un señalamiento y que los souvenirs gubernamentales que teníamos en el auto eran indicios suficientes para llevarnos a la cárcel, nos dimos cuenta de que estábamos fritos. Señalamiento en carretera?? Delito Federal??? Era viernes en la noche, nos tendrían hasta el lunes detenidos ahí, luego el lunes al juez y el juez se tomaría su tiempo para evaluar la situación, y nosotros con una puta hambre del demonio y una recién llegada cruda no mas benigna.

Al menos nos esposarán, pensé tratando de ser un poco optimista, pero no fue así, los policías haciendo gala de sus chalecos verdes fluorescentes nos subieron al barón y a mi en la jaula y sin esposas,( si no hay esposas no hay arresto... ni diversión) ah el barón no me dejará mentir, que mal les olían las axilas a esos policías, eso si me da asco recordar, parecía que traían un gato muerto bajo el brazo. En fin, una vez enjaulados y con cero estimulantes fetichistas nos trasladaron a los separos municipales, mientras Gustavo nos seguía cómodamente fumando en su vehículo.

Yo usaba ese día mi playera favorita, la del equipo de foot ball americano de la facultad, Apaches de Derecho, buena elección para alguien tan cínico en una noche para delinquir, el ministerio público no pudo evitar fijarse en mi indumentaria, y tampoco pudo evitar reírse con ese encanto despótico que tienen los funcionarios relegados a puebluchos. “Pos pa´ mi que ya no llegastes a tu exámen”, sentíamos que en cualquier momento el honorable funcionario nos escupiría a la cara un delicioso coctel de granos de pozole y frijoles, previa untadita de eso verde que le colgaba de los dientes...

A las celdas¡¡¡ el barón y yo pasaríamos la noche ahí, en tanto Gustavo iba a conseguir dinero para fianza, 1200 pesos por cada uno. Que es lo mas divertido que puede encontrarse un exhibicionista? Una cámara de circuito cerrado, que mejor que darles diversión a un par de policías aburridos, el barón y yo comenzamos nuestra fiesta privada desde la celda, a ritmo de héroes del silencio comenzamos el mas patético baile exótico jamás visto, detenidos de las rejas de la celda y cantando, hacíamos a los policías enojarse cada vez más.


Oficial, quiero agua¡¡¡, Oficial quiero un cigarro¡¡¡¡
Oficial, yo también¡¡¡ del mismo vaso no por que esta borracho, quiero uno limpio¡¡¡oficial, lumbre para mi cigarro¡¡¡oficial, yo también quiero lumbre¡¡¡de su cigarro no lo quiero prender, huele mal¡¡¡ No me hubiese gustado ser el pobre oficial en turno, jamás se imagino que pudiese darse tanta necedad en dos personas.

En fin, cerca de las seis de la mañana llegó Gustavo con las fianzas en el bolsillo, pero no podíamos irnos sin hacer la última, al estar firmando los papeles de salida, el oficial se voltea torpemente, dándome la espalda, no hubo tiempo para una mirada de complicidad, no hubo tiempo para una mueca de aprobación, no pensé siquiera, estire la mano y arranqué las hojas de ingreso, el oficial voltea y ve el libro en perfecto estado y ya firmado. Una triple sonrisa sospechosa y delatora y un demasiado amable buenas noches...

Una torpeza más de las autoridades: dejar el cuarto de almacén del municipio justo en la salida de la comisaría, un cuarto lleno de señalamientos viales, chicos, grandes, de metal, de cartón, escolares, publicidad de gobierno...

Había que acelerar a fondo para salir pronto de ahí, pero claro, siempre queda tiempo para una cerveza de celebración, metí la mano en el compartimiento, saqué las cervezas que estaban escondidas, brindamos por la victoria obtenida, y nos despedimos burlonamente de un par de policías gordos que trataban de colgar los señalamientos en el poste mas alto del edificio del Ayuntamiento.

9 de mayo de 2007

IV Aniversario del Asalto a la Tres Veces Victoriosa Hermana República de Aldama.


8:50 p.m. 31 de Mayo 2003

Se suponía que ese día las magnolias de acero, reunidas en asamblea especial de estudio, no tenían nada que hacer fuera de los libros de Derecho Constitucional, pero el texto era particularmente aburrido y la situación de porcentaje de faltas particularmente jodida, por mas esperanzas que pudiésemos guardar, era obvio que no tendríamos derecho al exámen, Martínez Hernández y su particular fisononomía facial de bulldog a medio hambrear ni siquiera nos daba la posibilidad de rogar, y el numerito estaba ya bastante ensayado; el Barón se colgaría de su pierna derecha, yo de la izquierda, y Gustavo (monsieur Danglars) tan solo gritaría: Áaaaaandele licenciado, déjenos hacer exámen porfavorrrrrrrrrrrr.

Desafortunada coincidencia: Gustavo se gozaba (aunque la expresión de gozo en alguien de su calaña se limite a mover esos peculiares bigotillos a ritmo de estruendosas carcajadas, que para colmo de malas eran seguidas de un delicioso aliento a cebolla casi casi digerida), por no decir se burlaba presuntuosamente con motivo de su automóvil nuevo, un Ka de medio uso, que en verdad no valía tanto presumir del propietario. En fin, la mejor idea de la noche cayó del cielo cerca de las 9:30, el barón con su complejo de divinidad nos reveló la salida a tan horrible suplicio académico, un cartón de caguamas...

(8)Que alegría, cuando me dijeron (8),
(8)Vamos a pistearnos un cartón (8)
Dios dijo: hágase el cartón, y el cartón se hizo*

*canto de alegría surgido en la conquista de Creel, donde el vizconde fue despreciado por una cristiana hija de un abogado cocainómano corrupto, y lo peor de todo, reformado.

Para esas fechas, año con año se encuentra ya instalada la feria de Santa Rita, santa patrona de la ciuda´, y bueno, un trío de estudiantes borrachines buscando un pretexto para no estudiar no podían encontrar uno mejor: “busquemos gatitas en la feria”. Así que armados de valor, alcohol y con un muy alto porcentaje de hormonas en intensa actividad, comenzamos el viaje. Pero bien es sabido que con más de tres caguamas todo intento de ligar se torna en un acoso de dimensiones bestiales, aunque tal vez lo bestial sea la voz arrastrada, la baba colgada, y el nada estimulante llamado de apareamiento “shhh shhh mijaaa sabrosa reina”. Es triste comprobar la mentira del mito: por más gatas que sean, no se suben con tan solo abrir la puerta del carro.

Ante el fracaso del asalto a la feria, optamos por una salida alternativa, un ataque desesperado hacia la tres veces victoriosa hermana república de Aldama, convertidos mas que escuadrón de asalto, en una patética banda de piratería hambrienta de botín (si, cualquier botín) la noche no pintaba muy bien, cada vez más borrachos y menos divertidos, fue entonces cuando apareció la mirada del Barón, generalmente inútil pero avispada en esos casos donde la excitación nos llama ser sujetos activos de infracciones al bando de policía y buen gobierno...
Continuará...