22 de noviembre de 2006
17 de noviembre de 2006
"todos" quedaremos ciegos
El ritmo en los días inmediatos anteriores había sido muy distinto a lo habitual, estaba entrando a lo que él siempre tuvo miedo; el fenómeno de "encogimiento del mundo", ya no concebían la calle sin el otro, los futuros comenzaron a ser pronunciados en primera persona plural de manera cotidiana, y peor aún, de diario se actualizaba el hipotético "nos" en cualquier parte.
-suponía que no estarías ahí, o que te marcharías pronto, tal como habías dicho, pero no fue así, cuando supe que no te irías temblé, tenia la certeza de que pasaría algo, sentí que el filo de una hoja de papel frío atravesaba mi espalda, de hombro a hombro, me hacia colocar las manos en los bolsillos de mi pantalón.-
La noche anterior tuvo un ataque de "conjuntivitis" ligero, una lenta melodía en francés y una escena de besos tristes italianos tal vez fueron los culpables, solo tal vez. Ya hacia frío y por alguna razón aun no revelada, en él se había activado su recurrente gen invernal autodestructivo, había aumentado su nivel de nicotina, en dos semanas subió de 2 a 12 o 13 cigarrillos diarios, sabía que diciembre le esperaba al abrir los ojos.
-"las invitaciones a desayunar son una de mis cosas favoritas, uno no anda invitando gente desconocida a desayunar a casa, al contrario, solamente si les quieres, no pasa lo mismo con las otras comidas", en esas y mas estupideces intentaba distraerme de ti, el frío que sentía me puso a temblar, estaba jodido. No estaba en mis planes, no aún, sabia que algún día tendría que pasar, pero no aún, en fin, tenía la guardia abajo y la líbido arriba.
Todo fue muy rápido, demasiado rápido, hilarantemente rápido, el cielo es un lugar deliciosamente estrecho. No había consecuencias de gravedad, "brain working", pero el carnaval siempre le había dejado la vista un poco nublada, el aliento bastante fermentado, y la garganta totalmente expuesta.
-Me había puesto mi mejor antifaz de carnaval para la fiesta, sabía que mis ropas no tendrían motivo para no causar el efecto deseado. Confesión: soy culpable de endisfrazamiento doloso. La resaca de vino, un compañero de sueño desconocido y el hambre, no fueron suficientemente fuertes para inhibir el olfato, en ese momento todo fue olor, el olor de alcohol a medio asimilar por el cuerpo, olor de humo en el cabello, olor de mi saliva en tu piel.
Tal vez no esperaba las reacciones que recibió en los días posteriores, esperaba la huida mas prolongada hasta entonces, un cambio de actitud radical, tal vez un corte de cabello, pero no llego nada de eso, los hechos tomaron su cauce ilógico, que era usualmente para ellos lo mas lógico. Pasaba nada, y que pasara nada, era en realidad que pasara mucho, por tanto todo estaba bien, pero el confesionario no es una buena idea si la salud mental pende de un hilo. Los hombres locos deben haber perdido la razón en la noche más tierna.
-He pecado.
-Hemos, yo temblaba (sonrisas, luego; carcajadas)
-temblábamos,
-en verdad? tu olor...
-basta...
-tu tacto, me ha recordado algo; "finally i found that i belong here..."
-basta...tengo hambre, me regalas un pedacito de mejilla?
-tenia "eso" (que era mucho mas que presentimiento, un poco menos que certeza, o mejor dicho certeza atenuada por optimismo), apunto de salir de entre mis huesos, no esperaba tomar ese cuchillo, no esperaba ponerlo en tu garganta...
"tan solo pienso en atrapar tu garganta entre un beso y un cuchillo"
…sabía que al decir esto algo andaba mal, el conteo de los 100 años se terminaba, de súbito el presentimiento tomó forma de certeza y me pateaba las entrañas, las vísceras, me vomitaba su nonato lenguaje y parí el mas espantoso "lo sabía" con el mas horrible silencio, y me quedé mirando a la gente, vueltas de un lado a otro de la calle, vueltas sobre mi eje, espirales, todo era confuso, abominable.
Insomnio recurrente y dulces sueños con grilletes, esposas y cuchillos. Ven¡, te invito a llorar sobre dos pares de ojos a medio obsequiar.
Sonríe que pronto “todos” quedaremos ciegos.
-suponía que no estarías ahí, o que te marcharías pronto, tal como habías dicho, pero no fue así, cuando supe que no te irías temblé, tenia la certeza de que pasaría algo, sentí que el filo de una hoja de papel frío atravesaba mi espalda, de hombro a hombro, me hacia colocar las manos en los bolsillos de mi pantalón.-
La noche anterior tuvo un ataque de "conjuntivitis" ligero, una lenta melodía en francés y una escena de besos tristes italianos tal vez fueron los culpables, solo tal vez. Ya hacia frío y por alguna razón aun no revelada, en él se había activado su recurrente gen invernal autodestructivo, había aumentado su nivel de nicotina, en dos semanas subió de 2 a 12 o 13 cigarrillos diarios, sabía que diciembre le esperaba al abrir los ojos.
-"las invitaciones a desayunar son una de mis cosas favoritas, uno no anda invitando gente desconocida a desayunar a casa, al contrario, solamente si les quieres, no pasa lo mismo con las otras comidas", en esas y mas estupideces intentaba distraerme de ti, el frío que sentía me puso a temblar, estaba jodido. No estaba en mis planes, no aún, sabia que algún día tendría que pasar, pero no aún, en fin, tenía la guardia abajo y la líbido arriba.
Todo fue muy rápido, demasiado rápido, hilarantemente rápido, el cielo es un lugar deliciosamente estrecho. No había consecuencias de gravedad, "brain working", pero el carnaval siempre le había dejado la vista un poco nublada, el aliento bastante fermentado, y la garganta totalmente expuesta.
-Me había puesto mi mejor antifaz de carnaval para la fiesta, sabía que mis ropas no tendrían motivo para no causar el efecto deseado. Confesión: soy culpable de endisfrazamiento doloso. La resaca de vino, un compañero de sueño desconocido y el hambre, no fueron suficientemente fuertes para inhibir el olfato, en ese momento todo fue olor, el olor de alcohol a medio asimilar por el cuerpo, olor de humo en el cabello, olor de mi saliva en tu piel.
Tal vez no esperaba las reacciones que recibió en los días posteriores, esperaba la huida mas prolongada hasta entonces, un cambio de actitud radical, tal vez un corte de cabello, pero no llego nada de eso, los hechos tomaron su cauce ilógico, que era usualmente para ellos lo mas lógico. Pasaba nada, y que pasara nada, era en realidad que pasara mucho, por tanto todo estaba bien, pero el confesionario no es una buena idea si la salud mental pende de un hilo. Los hombres locos deben haber perdido la razón en la noche más tierna.
-He pecado.
-Hemos, yo temblaba (sonrisas, luego; carcajadas)
-temblábamos,
-en verdad? tu olor...
-basta...
-tu tacto, me ha recordado algo; "finally i found that i belong here..."
-basta...tengo hambre, me regalas un pedacito de mejilla?
-tenia "eso" (que era mucho mas que presentimiento, un poco menos que certeza, o mejor dicho certeza atenuada por optimismo), apunto de salir de entre mis huesos, no esperaba tomar ese cuchillo, no esperaba ponerlo en tu garganta...
"tan solo pienso en atrapar tu garganta entre un beso y un cuchillo"
…sabía que al decir esto algo andaba mal, el conteo de los 100 años se terminaba, de súbito el presentimiento tomó forma de certeza y me pateaba las entrañas, las vísceras, me vomitaba su nonato lenguaje y parí el mas espantoso "lo sabía" con el mas horrible silencio, y me quedé mirando a la gente, vueltas de un lado a otro de la calle, vueltas sobre mi eje, espirales, todo era confuso, abominable.
Insomnio recurrente y dulces sueños con grilletes, esposas y cuchillos. Ven¡, te invito a llorar sobre dos pares de ojos a medio obsequiar.
Sonríe que pronto “todos” quedaremos ciegos.
12 de noviembre de 2006
el puerco.
"..dejad que los insanos vengan aqui, pues de nosotros sera el reino de las perversiones..."
10 de noviembre de 2006
En verdad estos cholitos se ven lindos, ella morena, cabello mitad castaño mitad rubio, sus ojos estan amarillentos, acuosos, tiene un tatuaje apenas arriba de su seno izquierdo y otro en su homoplato derecho, éste último me ha llamado la atención; un grupo de mimos y payasitos llorando abrazados, ella ha notado mi interés y me saca una sonrisa con la suya, sus encias son muy grandes y sus descuidados sus dientes.
Se fija en un bebé y su sonrisa parece orgullosa de enseñar más a fondo sus defectos bucales, sus ojos se tornan brillosos, han perdido el efecto de nubosidad, le extiende la mano a su "vato", y èl, al levantarse, me sonríe tan fraternalmente como ella.
Entonces lo adivino: van al CERESO, y puedo jurar que me han adivinado también.
Ella recarga su cabeza en él, entre su hombro y su pecho, él la rodea con su brazo y se toman de la mano, apoyándolas sobre su hombro. Los dos sonríen como niños, como el niño al que ahora acarician y que se siente muy bien entre la ternura con que se quiere el par de desgraciados, porque su desgracia se asoma por todos lados, eso ni negarlo. ¿ Que desgracia?, no lo sé, espero averiguarlo más tarde. Espero que me sonrían de igual modo en el juzgado.
Tomamos el mismo autobús, tal como lo supuse, ahora él se convierte en un hombre gentil, sus modos con su "morrita" son de otro siglo, de otro lugar, de otra clase, de otras circunstancias.
Han tomado asiento abrazados, y, para ser honesto no recuerdo si se han separado en algún momento, el descansa su cabeza en ella, realmente está fatigado, quiere dormir un poco, ella lo sabe, y lo mece con un beso en el oído y dos palabras en los ojos. Nos acercamos a la prisión y le despierta con otro beso, ahora en la mejilla, él se sonríe mientras despierta, se sabe dichoso, ha recibido un beso de buenas noches y otro de buenos días en tan solo 20 minutos.
Sonrío, y de nuevo siento ese frío odioso y repentino en la espalda, al bajar del autobús subo el cierre de mi chamarra, el sol es mas duro afuera del CERESO, y esto me provoca un sonrisa de esas que se me escapan cuando te recuerdo en alguna ironía:
"tanto calor y yo con este frío"
-Buenas tardes mi lic.-
-Buenas tardes, como estan?¿ Vienen a visitar algun familiar? O... -espero un poco pero no terminan mi frase- ...tienen algun asunto en trámite?-
-Por asalto en el juzgado quinto mi lic. Lo güeno es que ps a las morras aqui nos tratan mas chido. Uste es abogado o aquí jala?
-Vengo a ver si hay una plaza en el juzgado tercero.
-Orale mi lic, Suerte¡¡¡
-Igual, espero no verlos por aqui de nuevo. Sonríen.
Él no ha dicho nada, pero me ha estrechado la mano muy fuerte, supongo que no me siento menos desgraciado que ellos. Nos despedimos y podría jurar que si me abrazan me sentiría muy bien, se van delante de mí y supongo que no volveré a verles.
Se fija en un bebé y su sonrisa parece orgullosa de enseñar más a fondo sus defectos bucales, sus ojos se tornan brillosos, han perdido el efecto de nubosidad, le extiende la mano a su "vato", y èl, al levantarse, me sonríe tan fraternalmente como ella.
Entonces lo adivino: van al CERESO, y puedo jurar que me han adivinado también.
Ella recarga su cabeza en él, entre su hombro y su pecho, él la rodea con su brazo y se toman de la mano, apoyándolas sobre su hombro. Los dos sonríen como niños, como el niño al que ahora acarician y que se siente muy bien entre la ternura con que se quiere el par de desgraciados, porque su desgracia se asoma por todos lados, eso ni negarlo. ¿ Que desgracia?, no lo sé, espero averiguarlo más tarde. Espero que me sonrían de igual modo en el juzgado.
Tomamos el mismo autobús, tal como lo supuse, ahora él se convierte en un hombre gentil, sus modos con su "morrita" son de otro siglo, de otro lugar, de otra clase, de otras circunstancias.
Han tomado asiento abrazados, y, para ser honesto no recuerdo si se han separado en algún momento, el descansa su cabeza en ella, realmente está fatigado, quiere dormir un poco, ella lo sabe, y lo mece con un beso en el oído y dos palabras en los ojos. Nos acercamos a la prisión y le despierta con otro beso, ahora en la mejilla, él se sonríe mientras despierta, se sabe dichoso, ha recibido un beso de buenas noches y otro de buenos días en tan solo 20 minutos.
Sonrío, y de nuevo siento ese frío odioso y repentino en la espalda, al bajar del autobús subo el cierre de mi chamarra, el sol es mas duro afuera del CERESO, y esto me provoca un sonrisa de esas que se me escapan cuando te recuerdo en alguna ironía:
"tanto calor y yo con este frío"
-Buenas tardes mi lic.-
-Buenas tardes, como estan?¿ Vienen a visitar algun familiar? O... -espero un poco pero no terminan mi frase- ...tienen algun asunto en trámite?-
-Por asalto en el juzgado quinto mi lic. Lo güeno es que ps a las morras aqui nos tratan mas chido. Uste es abogado o aquí jala?
-Vengo a ver si hay una plaza en el juzgado tercero.
-Orale mi lic, Suerte¡¡¡
-Igual, espero no verlos por aqui de nuevo. Sonríen.
Él no ha dicho nada, pero me ha estrechado la mano muy fuerte, supongo que no me siento menos desgraciado que ellos. Nos despedimos y podría jurar que si me abrazan me sentiría muy bien, se van delante de mí y supongo que no volveré a verles.
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