21 de septiembre de 2006

"Disculpe las molestias que mi vomito le ocasione..."

La señora habla, agita su mano y eleva su voz, no hay alguien que la escuche, y conversa, con el viento, con un recuerdo, no sé, nadie sabemos, para ser honestos no nos interesa.

Casi son las diez de la mañana, sigo borracho y el estómago me pide que nos bajemos lo mas pronto posible del camión, le ignoro. Toma como rehenes a mis fluidos gastricos y amenaza con vaciarlos sobre la mujer de junto, cuyos ojos, hacen lo propio por abandonar sus cuencas, debe ser la impresión que le han causado mis espasmos torásicos en la lucha contra el estomago, se levanta, toma otro lugar. Sonrío.

Un tipo con guitarra comienza a tocar, estoy muy mareado, tendré que bajar antes...esos acordes me parecen familiares, en verdad necesito bajar,

"... Por la Lejana montaña
va calbalgando un jinete
vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte...
-
Todos los camiones debiesen tener ventanillas bajas, asi podriamos llorar y vomitar sin causar molestias.

12 de septiembre de 2006

Ya no escucho el grito complacido de una mariposa en celo,
es que no quedan miradas dementes y sinceras, imperfectibles,
no queda vestigio de mi boca en la tuya, ni de tus manos en mi espalda,
ni de las mias en tu vientre, buscando, arañando,
escarbando en tu tierra, en tu sal,
sangrandonos las uñas, bocas, los labios,
no quedamos ya, tú o yo, ni tu y yo,
no quedamos ya,

Nos morimos juntos, al mismo tiempo, por el tiempo...
"La ultima mirada, la mas demente, la mas sincera..."