Casi son las diez de la mañana, sigo borracho y el estómago me pide que nos bajemos lo mas pronto posible del camión, le ignoro. Toma como rehenes a mis fluidos gastricos y amenaza con vaciarlos sobre la mujer de junto, cuyos ojos, hacen lo propio por abandonar sus cuencas, debe ser la impresión que le han causado mis espasmos torásicos en la lucha contra el estomago, se levanta, toma otro lugar. Sonrío.
Un tipo con guitarra comienza a tocar, estoy muy mareado, tendré que bajar antes...esos acordes me parecen familiares, en verdad necesito bajar,
"... Por la Lejana montaña
va calbalgando un jinete
vaga solito en el mundo
y va deseando la muerte...
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Todos los camiones debiesen tener ventanillas bajas, asi podriamos llorar y vomitar sin causar molestias.